Domingo, 15 de octubre de 2006
Es mi temor a sufrir –cierta obviedad- lo que hace, al fin y al cabo, que abra mis delicados brazos para que al rato –como esperando- la inercia me tome por detrás, como si estuviésemos, en la punta del más grande barco. Así, mi pasión por la tranquilidad es ahíta, y se llena mi gran vacío –un llenado que determinan las más impúdicas comillas- y es poco lo que pienso más.
Por: Miguel Alejo | Apuntes | Comentarios (1) | Referencias (0)
Alejandro Ezra | 17-10-2006 01:22:49
Principios, Primavera
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