Jueves, 15 de junio de 2006
En una espalda muy bonita no siempre hay un bello rostro; pero no es el caso, supongo, por las afables miradas de los hombres al pasar frente a su semblante. -¡Llenas de curiosidad mi camino de tarde!- Imagino su rostro, que ha de ser blanco, y muy posible, empolvado y perfecto para su cabello negro y lustroso, para su nariz fina sobre una sonrisa que todo lo inundaría, a tono con su jeans insinuador de geografías que analizo, con sus bordes estilizados de jabon dulce y su hipotética desnudez. Sin embargo, creo, me serán imposibles sus ojos: ella camina ahora lejos, despreocupada del deseo inquieto que deja, porque he llegado a mi puerta, y esto es inexorable.
Por: Miguel Alejo | Prosas | Comentarios (3) | Referencias (0)
Tini | 16-06-2006 01:44:54
Tinini | 16-06-2006 01:55:38
un retrato encerrado de un paseo al aire libre
no logro comprender como es que vicias el aire de afuera.
esa densidad es casi magnetica
guardando la distancia.
citosina | 18-06-2006 16:07:16
Principios, Primavera
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